Diversos indicios sugieren que las facturas de las fábricas primitivas del Castillo de Zurraquín y de la ermita cercana podrían datar de una misma época, probablemente hacia finales del siglo XV en la Corona de Castilla. Motivos heráldicos compartidos, una leyenda en la torre, la estructura del castillo y vestigios decorativos en la ermita, como la decoración de bolas característica del reinado de los Reyes Católicos, respaldan esta hipótesis. La existencia de documentación durante el reinado de los Reyes Católicos, que comenzó en 1474, junto con una posible cronología para el reinado de Enrique IV (1454-1474 †), respalda esta conclusión.
Si atendemos a la narración del benedictino Luis Ariz, Zurraquín Sancho recibió esta dehesa homónima, junto con las dehesas de Zurra y Carboneros, en recompensa a
los valerosos actos de su linaje durante la repoblación de la provincia de Ávila, y en virtud de una donación realizada en 1106 por Ximén Blázquez, a instancias del rey
Alfonso VI de Castilla, y a la muerte de su padre, Sancho Sánchez Zurraquín, ese mismo año.
El castillo o torre está construido sobre una base de granito de la era paleozoica, en concreto del período carbonífero, junto con un sustrato de la era mesozoica y del periodo jurásico, que incluye granito negro y elementos similares. Estos tipos de rocas hacen que el terreno tenga un aspecto rocoso de granito y permiten la construcción de estructuras sólidas con bloques bien cortados.
La dehesa de Zurraquín presenta un paisaje en el que las tierras de labor se integran con el monte bajo.
En el entorno del castillo, hacia el sur, discurre el arroyo de Cercado Chico, y algo más distante, a una distancia aproximada de unos 1300 m, y también hacia el sur, discurre el río Margañán.
El castillo, siendo un elemento de arquitectura defensiva, ha estado protegido por su propia naturaleza desde 1949. Sin embargo, además de esta protección inherente, existe un modelo autonómico de protección patrimonial que amplía la zona de protección alrededor del castillo. Este modelo considera el conjunto como un yacimiento arqueológico y denominado genéricamente como Zurraquín. Este yacimiento está categorizado dentro de la protección de Bienes integrantes del patrimonio cultural. El modelo de protección incluye dos áreas delimitadas que corresponden al recinto militar del castillo y a la zona cercana a la ermita.
Ha sufrido un deterioro más notable y, lamentablemente, más reciente.
Dentro de los límites del yacimiento arqueológico mencionado, y bajo la legislación de la comunidad autónoma de Castilla y León en lo referente al patrimonio cultural, se preservan y se encuentran restos que datan de las épocas bajomedieval y moderna. Estos restos abarcan estructuras típicas de lugares de culto, como la ermita destinada al culto religioso, así como áreas de habitación, como el recinto militar y la aldea o caserío. Estas estructuras están distribuidas en dos áreas delimitadas, separadas por los caminos de Zurraquín y Salmoral.
Los restos de la torre nos permiten distinguir una construcción de planta rectangular de aproximadamente 13×8 m2, con una orientación SO-NE.
Observando los restos de la torre que han perdurado hasta nuestros días, se pueden distinguir claramente dos estilos de construcción diferenciados, correspondientes a dos momentos constructivos diferentes. La primera etapa muestra una técnica de construcción con mampostería, donde las piedras están dispuestas de manera irregular, con su lado más largo hacia fuera. Esta distribución poco común se utiliza generalmente para aumentar el grosor de las paredes existentes o para corregir deficiencias de conservación. En una segunda fase, se utilizó sillería de granito en el frente suroeste, con una continuación de esta misma técnica en los flancos noroeste y sureste, para facilitar la unión con los muros de mampostería originales.
Apunta la existencia de un segundo vano de similar factura y disposición al anterior
Proporcionaba una defensa perimetral adicional que se reforzaría con pequeñas piezas de artillería u otras armas modernas, ya netamente pirobalísticas, emplazadas en esa posición avanzada
Pese a su lamentable estado de conservación en la actualidad, motivado por un paulatino proceso de degradación que evidencia el abandono y desinterés dispensados a este conjunto, y la consecuente ausencia absoluta y secular de mantenimiento, en el interior de la torre aún son perceptibles diversas líneas de mechinales y sus correspondientes arranques de viguería de madera, enfrentados y presentes en los muros NO y SE, cuya fábrica es de mampostería como ya hemos indicado.
La ermita, pese a su notable encanto e interés, presenta un lamentable estado de abandono. En ella se advierten diversas fases constructivas asociadas a los distintos elementos a los que nos referiremos a continuación, perfectamente diferenciadas y que obedecen a diversas vicisitudes relacionadas con el propio castillo.