BARBACANA

CASTILLO ZURRAQUÍN

 

Alrededor de la torre aún son perceptibles los restos de una barbacana que, a una distancia más o menos uniforme de unos 5,20 m, dependiendo de cada paño, proporcionaba una defensa perimetral adicional que se reforzaría con pequeñas piezas de artillería u otras armas modernas, ya netamente pirobalísticas, emplazadas en esa posición avanzada. Apenas se sabe nada concreto acerca del momento de su construcción, aunque debió ejecutarse simultáneamente o en un intervalo ligeramente posterior al de la erección del paño SO de la torre, y con toda certeza anterior a la mitad del siglo XVIII, ya que su existencia ya se describe en el Catastro del Marqués de la Ensenada, llevado a término en Cabezas del Villar en el año 1751.

 

En cuanto a la anchura de los muros de la barbacana, de nuevo atendiendo a los planos que propone el profesor Terés Navarro, podríamos establecer un valor aproximado de unos 137 cm, con ligeras variaciones al alza o a la baja. En la actualidad podemos aportar pocos detalles concernientes a la altura aproximada de sus muros, ya que, lamentablemente, tan sólo restan de su fábrica original vestigios de lo que fueran los cimientos, conservándose únicamente restos del paño orientado al NO que se mantuvieron para la delimitación del cerramiento de la finca.

 

 

 

Sin embargo, pese a no disponer de una cifra de cota más o menos determinada, sabemos por testimonios orales y fotografías anteriores a la década de los 80 del pasado siglo XX que debió ser alta. Elías Terés nos refiere el testimonio de Don Javier Jiménez Martín, quien indica además que, en la esquina orientada al sur , y donde se aprecia cierta interrupción en los cimientos, podría haber una tronera de las varias que se abrirían en dicha barbacana.

 

Los muros de la barbacana fueron desmantelados, sorprendente e inopinadamente, en tiempos más o menos recientes. En concreto en 1982, cuando sus sillares fueron reutilizados para la erección de un puente que comunica la dehesa y el castillo desde el pueblo, Cabezas del Villar. En parte también, presumiblemente (y ello daría idea de la altura de sus muros), para los apriscos y construcciones más modernas que existen entorno a la torre, y para esa pequeña construcción o caseta que se levanta en las proximidades de los muros SO y SE, precisamente en el punto aproximado de unión de los muros de la barbacana correspondientes a esos paños, destinada al almacenamiento de material para las labores del campo, a la que antes hacíamos mención.

 

 

De la fábrica de los restos conservados en el flanco NO, de los sillares que se aventura que proceden de la barbacana, y que han sido reutilizados a lo largo de los años para construcciones posteriores cuya fábrica es de sillares de granito, y del testimonio de aquellos que recuerdan la barbacana en su emplazamiento y factura originales, podemos colegir que en su factura se utilizaron sillares grandes, de labra regular y notablemente escuadrados.