HISTORIA

castillo zurraquín

 

Nos remontaremos inicialmente al siglo XII, aunque habremos de tener presente que buena parte de los autores y textos que se han referido a esta cuestión han de ser caute legenda, dado que las fuentes más antiguas tergiversan, idealizan, o fabulan consciente o inconscientemente sobre los orígenes de la ciudad y la repoblación de la zona, de acuerdo con su criterio o intereses, y en no pocas ocasiones con un débil sustrato de verosimilitud. Otros autores posteriores (incluso contemporáneos) han bebido de estas fuentes y las han tomado como válidas, sin ningún espíritu crítico.

 

En virtud de todo ello, y con esta necesaria cautela, nos referiremos en primer lugar a Zurraquín Sancho, perteneciente a uno de los linajes de los primeros repobladores de la ciudad y el alfoz de Ávila, para posteriormente, ya con una base documental ciertamente más sólida y fiable, referirnos al linaje de los Guiera, a los marqueses de Bermudo y al devenir del conjunto en época contemporánea. Nos detendremos en diversos aspectos históricos, apoyados en a menudo por otras ciencias auxiliares como la heráldica o la genealogía, basándonos en las referencias de los distintos archivos históricos locales y nacionales, y en una bibliografía y tratamiento de la documentación netamente más científicos.

 

El topónimo o la denominación de esta dehesa obedece en realidad a un antropónimo relacionado con Zurraquín Sancho, poseedor primigenio de estas tierras, que hasta ese momento carecerían de propiedad y de una asignación toponímica. En referencia a esta cuestión, Eduardo Tejero Robledo nos señala que la provincia de Ávila es singularmente rica en este tipo de atribuciones antroponímicas en las dehesas y caseríos vinculados a los primeros repobladores.

El profesor Tejero propone un origen vasco o navarro (de los términos zorrotz, afilado, o zuri, blanco) del antropónimo abulense Zurraquín, que daría nombre a la dehesa, aportando referencias bibliográficas que refuerzan este origen. Elías Terés no descarta una posible etimología de origen musulmán, que no compartimos, y que consideramos una mala interpretación del texto de Tejero Robledo. Refuerza este origen vasco o navarro la existencia de una localidad llamada Zorraquín en la Rioja, muy próxima a Ezcaray, a algo más de 2 Km al oeste; y también otra llamada Zorroquiain en el valle de Unciti en Navarra.

Si atendemos a la narración del benedictino Luis Ariz, Zurraquín Sancho recibió esta dehesa homónima, junto con las dehesas de Zurra y Carboneros, en recompensa a los valerosos actos de su linaje durante la repoblación de la provincia de Ávila, y en virtud de una donación realizada en 1106 por Ximén Blázquez, a instancias del rey Alfonso VI de Castilla, y a la muerte de su padre, Sancho Sánchez Zurraquín, ese mismo año. Él mismo lo refiere en estos términos:

E al principio de Octubre, fe ficieron treguas, por diez mefes, ê afsi las compañas fe repartieron por las poblaciones: e Lope Fernandez, ê Fernan Lopez, fincaron con Blafco Ximeno en Cuenca: Fortun Blazquez, ê Rodrigo Alvarez, é Ximen Blazquez, fincaron en Ocaña. Naluillos Blazquez, Zurraquin Sancho, viajaron contra Toledo, onde el feñor Rey don Alfonfo era: é fizo merced a Naluillos, de la tenencia del Caftillo Roquero, è pufo en su lugar a Aluaro Aluarez: é a Zurraquin Sancho dio letras, para Ximen Blazquez, a tal que fu padre gualardonafe a Zurraquin Sancho, por la muerte de fu padre, e Ximeno le dono la dehefa (que andando el tiempo, por auer sido de este Cauallero, fe llama Zurraquin, y por el otro fu heredamiento, fe llama oy Zurra: que oy poffeen los Marquefes de Velada)… é le donò la deheffa de Carboneros, que es cercana a la primera Naua,, e pufofele nombre del Carbonero
97, por fer bienes de Sancho Sanchez, ca vn fijo que ouo Sancho Sanchez Zurraquin, en vna Barragana , fe llamò Sancho Sanchez Zurraquin, e le fizo gracia, en nombre del feñor Rey, de feys yugadas de heredad, en la tierra llana.

 

 

Historia de las grandezas de la ciudad de Auila. Luys Martinez Grande. https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.do?id=3502, p. 206; 2ª parte, «De las Grandezas de Ávila», p.40v (paginación obra).

Sancho Sánchez Zurraquín, padre de nuestro personaje, Zurraquín Sancho, formaba parte del grupo de nobles pobladores que llegaron a la ciudad de Ávila provenientes de las tierras del norte, ya rescatadas del yugo musulmán y plenamente aseguradas frente a éste. Entre estos (re)pobladores se contaba Ximén Blázquez, procedente de Salas (Asturias), Álvaro Álvarez, de tierras burgalesas, Sancho de Estrada, de origen asturiano, Juan Martínez de Abrojo, de tierras cántabras, o Fernán López, primo de Sancho. 

En el mismo grupo de repobladores Ariz incluye a Pedro Sánchez Zurraquines, tío de Zurraquín Sancho, al que señala como obispo de Ávila en 1121, aunque probablemente muriera antes de tomar posesión, ya que, si bien aparece convocado por el arzobispo Diego Gelmírez en un concilio celebrado en Santiago de Compostela en enero de 1121, lo cierto es que la silla episcopal fue ocupada en ese mismo año por un tal Sancho (no se conocen más datos de filiación), que fue consagrado y prometió obediencia a Gelmírez poco tiempo después, y también en Compostela. Por todo ello, quizás los méritos y acciones que Ariz atribuye a Pedro Sánchez Zurraquín (como las limosnas para el inicio de las obras de la seo abulense con el apoyo de Alfonso VI), deban en justicia ser atribuidas a Jerónimo de Perigord, que ocupó simultáneamente la sede episcopal de Salamanca, Zamora y Ávila desde el año 1103, hasta su muerte en 1120.

 

Algunos autores de la historiografía abulense nos refieren que este linaje radicado en la ciudad Ávila tiene su origen en Pierres Guiera, caballero francés que, según Antonio de Cianca, llegó formando parte del contingente francés que, en apoyo del pretendiente al trono de Castilla Enrique de Trastámara, combatió contra los partidarios de su hermanastro Pedro I, último monarca de la Casa de Borgoña. Tras la victoria de Enrique en esta contienda, librada entre los años 1351 a 1369, y conocida como la Primera Guerra Civil Castellana, sería entronizado como Enrique II el fratricida o el de las mercedes (éste último sobrenombre por las concesiones que hubo de efectuar a sus partidarios en pago de su apoyo), dando origen a la Casa de Trastámara, dinastía que reinaría en Castilla, Aragón e incluso Navarra hasta el advenimiento de la Casa de Austria en la persona del césar Carlos I de España, entronizado también como Carlos V como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, quien compartió la Corona de Castilla (de forma estrictamente nominal, no efectiva) con su supuestamente enajenada madre Juana I, hasta la muerte de ésta en 1555.

En cualquier caso, y obviando las posibles dataciones acerca del establecimiento en España de Pierres Guiera a las que nos referimos en las notas al pie, es claro que este linaje de origen francés se asentó en la ciudad de Ávila, y hemos podido encontrar a sus miembros, entre las referencias documentales que han llegado a nuestros días, e identificados como Guiera, Guierra, Yera, Llera, Iera, entre otras denominaciones. Fueron titulares de los señoríos de Zurraquín y Migalbín, aunque como veremos más tarde, en vida de Pierres de Guiera, en 1433, segregaron ambos términos por intercesión de Fernando Álvarez de Toledo, señor de Valdecorneja y Salvatierra.

En su tratado inédito sobre los nobles linajes de Ávila, Llorente y Poggi afirma sobre los Guieras (Guierras, en su texto mecanografiado) que «los de este noble linaje de Guierras o Puerino descienden del Infante Sancho, Conde de Cerdaña y del Rosellón, y sus armas son las de la casa real de aquel reino. Escudo de oro y cuatro palos de Gules». Lo cierto es que esta descripción poco aporta a nuestras cuestiones heráldicas a inquirir, como el escudo heráldico de la torre de Zurraquín en su paño SO, o la genealogía de ascendencia francesa de Pierres Guiera.

La existencia en vida de Pierres Guiera está documentada en 1402, según nos refiere Ariz en la descripción de uno de los numerosos conflictos entre las cuadrillas de Blasco Jimeno y Esteban Domingo en la ciudad de Ávila. En concreto, se trata de la solicitud de cambio de cuadrilla de Gil González Dávila, que pretendía cambiar la que le correspondía por varonía (la de Esteban Domingo, de San Juan) a la cuadrilla Blasco Jimeno, de san Vicente. Actos como éste, máxime con un personaje de singular relevancia como Gil González Dávila, sin duda causarían un fuerte impacto en los linajes de la ciudad, lo que evidencia la consideración de los Guiera en la sociedad abulense de la época. El texto de Ariz reza como sigue a continuación, aunque con toda seguridad transcribiría el acta de dicha acción, cuya copia se ha conservado en distintos archivos nobiliarios.

Pierres Guiera figura igualmente en las listas para echar suertes de fieles de San Juan, por tanto, por la cuadrilla de Esteban Domingo, la de los Dávila de trece roeles. Ha de tenerse en consideración que, si bien inicialmente la cuadrilla de Blasco Jimeno se reunía en la iglesia de San Juan, ya desde comienzos del siglo XV esta parroquia se convirtió, junto con la iglesia de San Pedro poco más tarde, en centro de reunión de la cuadrilla de Esteban Domingo. Encontramos una nueva mención a Pierres Guiera pocos años más tarde, ya que fue llamado para testificar (deponer, en el texto original), al igual que otros personajes relevantes de la ciudad, en calidad de testigo, caballero, y vecino de la ciudad de Ávila.

Esta citación se deriva de una Real Carta de Juan II fechada el 21 de septiembre de 1413, en virtud de la cual se ordena al bachiller Nicolás Pérez a iniciar una pesquisa por la que se pretende esclarecer la toma y disipación del llamado echo de Vacacocha por parte de Gil González, hijo de Esteban Domingo.
En una tabla genealógica custodiada en la Real Academia de la Historia, referente al linaje de los Guillamas, también de origen francés y asentado en Ávila, Salazar y Castro se expresa en estos términos acerca del testamento de Pierres Guiera, realizado como vemos en 1414:

 

Guillamas de Vela vino de Francia a Ávila en año 1414, y yerra Ariz en llamarle Guillamas de Valle por el testamento que cita de Pierres Guiera dice Guillamas de Vela, y también erró la fecha de este testamento.

En su tratado sobre los castillos señoriales de la Corona de Castilla, Edward Cooper propone la genealogía que presentamos a continuación con relación a Inés de Luján, segunda esposa de Alonso Guiera, señor de Zurraquín en los primeros compases del siglo XVI. En diversa documentación fechada en 1520, concerniente a litigios por la titularidad del mayorazgo de Guiera, instaurado en 1505 por Alonso Guiera, Inés consta como «señora de Zurraquín», lo que Cooper justifica indicando que puedo heredarlo y suceder en la titularidad del señorío tras el fallecimiento de su tío Álvaro de Bracamonte en 1486, o por despojo (sic) de su hijastro Alonso de Guiera, fruto del matrimonio anterior de su padre con Leonor de Pantoja.

Tenemos la certeza absoluta de que esta genealogía propuesta por Cooper no es acertada, dado que, habiendo consultado alguna de las referencias de la Colección Salazar al que se refiere, que se custodia en la Real academia de la Historia, y acreditado su veracidad con otros documentos de la misma Colección y aún otros a los que nos referiremos posteriormente, es palmaria la ascendencia del esposo de Inés de Luján, Alonso Guiera, que no es hijo de Inés Guiera (como afirma el autor), si no del hermano de ésta, y Sr. de Zurraquín, Alonso Guiera.

 

Frente a esta genealogía parcial que propone Cooper, que como hemos apuntado es (a nuestro entender) errada, al menos en lo que al linaje de los Guiera se refiere, presentamos una genealogía que nos parece más acertada, para la que hemos consultado diversa documentación de la Colección Salazar y Castro de la Real Academia de la Historia, y de los archivos General de Simancas y de la Real Chancillería de Valladolid, como fuentes principales. Asimismo, hemos contrastado y ampliado esta información con la que hemos recogido (o discriminado, en algún caso) de otros autores y fuentes locales tradicionales como Luis Ariz, o Antonio de Cianca, y de otros trabajos contemporáneos.

 

Los muros de la barbacana fueron desmantelados, sorprendente e inopinadamente, en tiempos más o menos recientes. En concreto en 1982, cuando sus sillares fueron reutilizados para la erección de un puente que comunica la dehesa y el castillo desde el pueblo, Cabezas del Villar. En parte también, presumiblemente (y ello daría idea de la altura de sus muros), para los apriscos y construcciones más modernas que existen entorno a la torre, y para esa pequeña construcción o caseta que se levanta en las proximidades de los muros SO y SE, precisamente en el punto aproximado de unión de los muros de la barbacana correspondientes a esos paños, destinada al almacenamiento de material para las labores del campo, a la que antes hacíamos mención.

De la fábrica de los restos conservados en el flanco NO, de los sillares que se aventura que proceden de la barbacana, y que han sido reutilizados a lo largo de los años para construcciones posteriores cuya fábrica es de sillares de granito, y del testimonio de aquellos que recuerdan la barbacana en su emplazamiento y factura originales, podemos colegir que en su factura se utilizaron sillares grandes, de labra regular y notablemente escuadrados.